Bosque Santa Rosa, Utuado P.R.

Por: Carmelo Agosto Cintrón

© 2014

(Todos los derechos reservados por el autor)

Julio 8 2016

El Bosque Santa Rosa de Utuado comprende un área de varios centenares de millas cuadradas. Se compone de varios sectores como: Sector Cayuco, Pastales, Quebrada, Pastos y otros. Este bosque colinda con el Bosque Río Abajo de Utuado Puerto Rico. Su cuenca hidrológica, es considerada la más importante de Puerto Rico, por contar con una precipitación pluvial muy importante y con mucha frecuencia. Sus escorrentías por las lluvias que frecuentan el lugar, mantienen una vegetación muy densa que ofrece resistencia y dificultad al caminar. En sus cuencas recorren varios ríos como el río de Camuy, río Encantado, río Tanamá y el río Grande de Arecibo, que se encargan de mantener lagos y abastos de agua subterráneos con abundante capacidad para el consumo humano e industrial.

En los trabajos de investigación que he realizado en el sector Cayuco, del bosque Santa Rosa, dediqué la atención al sitio donde estaba la escuelita rural, donde asistían los niños del lugar. La escuelita estaba localizada en un valle o "ABRA", que puede tener unas dos cuerdas de terreno completamente llanas, protegida por altos mogotes o montañas. De esta estructura solo quedan algunos estantes que sostenían la estructura de maderas rolliza y tablas de palma real, los escalones de concreto y una meseta de cemento que puede tener unos ocho por ocho pies de área. A un lado del valle queda el río que sale de una cueva y se mete en otra y que nosotros, los espeleólogos, les hemos llamado "cueva camarones uno y dos". También este pequeño valle se usaba como plaza de trueques. donde los campesinos traían sus burros y caballos para venderlos o cambiarlos por otros, además traían sus verduras y viandas producto de la cosecha de agricultura para vender o llevarla al Pueblo para su venta. Esta actividad era todos los sábados y domingos que no había clases.

Todas las montañas en sus partes bajas estaban salpicadas de viviendas de los campesinos donde habitaban muchísimas familias que cultivaban la tierra, criaban animales domésticos y había muchísimos niños de edad escolar que no sabían de "LETRAS". Buscando información con los vecinos de mas antigüedad del lugar, los que fueron los últimos en salir del bosque, me informan que luego del 1900, y con la llegada de los Americanos a Puerto Rico, hubo un programa social para alfabetizar, de forma obligatoria, a niños y adultos que no sabían leer ni escribir. Esto tuvo mucha resistencia por parte de los hacendados que veían que si los campesinos aprendían, de seguro algo adicional les exigirían por sus trabajos. Así es como comienza la escuela del Sector Cayuco del Bosque Santa Rosa.

Para comenzar el programa, envían una maestra al campo. Esta maestra viajaba de Utuado al barrio Cayuco, y un campesino la llevaba en "ancas" de su caballo hasta lo más profundo del bosque a unos tres kilómetros por veredas pantanosas y muchas veces empapadas por el agua que con frecuencia cae en ese lugar. Al comienzo las clases se otorgaban en la casa del dueño del caballo o alguna casa de la localidad. Fue una tarea muy difícil conseguir que los campesinos mandaran a los niños a la escuela. Los hacendados les decían a los padres que los niños no necesitaban aprender nada, lo único que necesitaban saber era sembrar comida y trabajar con los bueyes. Pero como se había convertido en ley, los campesinos comenzaron a mandar los niños a las clases, luego la maestra les informó que también los adultos podían tomar clases para aprender a leer y escribir sus nombres y otras cosas. Así de forma muy lenta, comenzaron los niños y algunos adultos, la escuela.

Cuando ya las clases estaban organizadas, uno de los campesinos cedió el predio o valle de la cueva camarones para establecer la escuela. Con la ayuda mutua, los vecinos construyeron la casa escuela y desde ese momento las clases se dictaban en la sede del bosque. Era el orgullo de la comunidad haber construido con su propio esfuerzo la escuelita para los niños y era orgullo ver que los niños aprendían rápidamente. Al cabo de unos diez años, ya estos jóvenes sabían leer, escribir, sumar, restar, dividir, multiplicar y un poco de la jerigonza del inglés. Pero aprendieron algo más. Aprendieron que fuera del bosque vivía más gente, que había otras oportunidades en el pueblo que no era trabajar la tierra. Aprendieron que el trabajo que hacían los hijos de los hacendados ellos con sus ya conocimientos también los podían hacer, y muchos buscaron trabajo en el pueblo, con mejor paga. En la farmacia, en los colmados, oficinas y otros.

Estos jóvenes se casaron y se establecieron en los pueblos, luego, con más capacidad intelectual, les dicen a sus padres que como ya están más cansados de trabajar se muden con ellos al pueblo, con la promesa que los fines de semana los traerían a sus siembras, y así los ayudarían mejor. Lentamente comenzaron algunas familias a mudarse con sus hijos al pueblo, o cerquita del pueblo. Allí el hijo ganaba en un día lo que el padre en una semana. Luz eléctrica, radio con música, y calles sin fango. La envidia se sigue corriendo y más familias saliendo del bosque. Luego la guerra, un mundo de oportunidades para los jóvenes de estos enlistarse, dinero, viajes, y más estudios. Muchos lo lograron y marcharon fuera de la patria. En Estados Unidos ocurría lo mismo, los jóvenes eran obligados a servir en la milicia y quedaba poca mano de obra o trabajadores. Así que vienen de "allá" a reclutar los que no fueron al ejército y les ofrecen trabajo en las fincas de "allá", con mejor paga y beneficios. Más promesas para los viejos. Les pedían que se mudaran para el pueblo, que desde "allá", les mandaban dinero para las medicinas la renta y la comida. Eso colmo la copa y muchas más familias abandonaros el bosque.

Otra avalancha de familias que sale del bosque. Ya en el bosque no hay niños, solo algunos viejos que se niegan a dejar su entorno, dicen que ese es su lugar que de allí no los saca nadie, que morirán con las botas puestas. La escuela esta serrada y el comején y polillas la derrumbaron. El bosque dijo que si ya no lo iban a mimar con los rasguños y masajes para la siembra, se vestiría de gala otra vez para hacer su función de dar vida a otras especies, oxigenizar el aire, para limpiar el entorno y atraer las lluvias con más agua que es la vida.

Hoy nuestros bosques lucen verdes, saludables y hermosos. Pero hay un depredador peligroso que destruye todo lo que puede a su paso, si, es el ser humano. Que por desconocimiento o la ambición desmedida de enriquecimiento, tala los árboles a su antojo, con fuerza mecánica derrumba cerros, montañas, rellena humedales, contamina ríos y quebradas, contamina el ambiente con herbicidas y muchísimos venenos más, haciendo daño irreparable a la fauna y el ambiente. Es necesario que más personas se comprometan en la defensa de nuestros recursos naturales. Que se comprometan a fomentar más y mejores leyes que puedan asegurar un planeta habitable para las futuras generaciones. Te invitamos a formar parte de nuestro grupo, únete en la defensa del ambiente, es nuestra filosofía y es nuestra responsabilidad.