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Mensaje de la Junta de Directores

Ensayos

 

 

Veredas ancestrales

Por Fernando A. Medina Carrillo Catedrático Auxiliar, UPRA

La necesidad de ofrecerles una experiencia ambiental a nuestros estudiantes en la Universidad de Puerto en Arecibo provocó la idea de diseñar una vereda ecoturística, que a su vez sirviera de laboratorio a diferentes disciplinas académicas en nuestra institución. El profesor Juan C. Puig Hernández y este servidor Fernando A. Medina Carrillo nos dimos a la tarea de efecturar la investigación. Como primera etapa del proyecto hicimos un análisis en un mapa topográfico de los caminos vecinales y veredas entre la UPR en Arecibo y la UPR en Utuado, con la idea de conectarlos y poder trazar una vereda de un recinto a otro, que discurriera por los bosques la mayor parte de la distancia. El resultado, luego de una larga investigación de campo con visitas a los lugares por donde transcurría y entrevistas a personas mayores que recordaban el uso de dichos caminos y veredas, logramos que la nuestra conectara y que la mitad de la distancia entre Arecibo y Utuado, veintidos kilómetros y medio, fueran a través de los bosques y la otra porción por caminos asfaltados, tanto municipales como carreteras estatales.

Tras ocho años de trabajo hemos logrado nuestro objetivo con bastante acierto. Comenzamos como dije al principio sobre la mesa de trabajo con los mapas topográficos, hicimos visitas de campo para localizar las veredas, entrevistamos a personas que las conocían o las usaron como vías de comunicación, recurrimos al oficial de manejo del Bosque de Río Abajo el señor Enrique Casanovas quien gustoso tomo su machete y nos guió por las veredad que nos interesban en los terrenos del bosque, localizamos y entrevistamos a los dueños de fincas privadas por donde transcurre la verreda para explicarles el proyecto y pedirles sus autorizciones. Finalmente, comenzamos a llevar a nuestros estudiantes en caminatas para que pudieran apreciar los distintos ambientes, el bosque costero, la zona del carso y el bosque de la montaña. 

Pero lo que mostramos a los estudiantes no es solo el ambiente natural de hoy, también les mostramos las huellas del hombre en esos lugares, las ruinas de edificaciones de otros tiempos (casas, letrinas, tormenteras, escuelas, etc.) y les exortamos a la investigación histórica de nuestro pasado rural. Los guiamos por las comunidades del presente que existen a lo largo del sendero (La Guinea, La Planta, Canta Gallo, Esperanza y su sector Las Marías en Arecibo y, Jobos, Jacana, Cayuco y Piñas en Utuado) para que las conozcan y los exortamos a realizar investigaciones sociales en estas. A través del tiempo las personas en estas comunidades nos han aceptado y recibido en cada visita con muestras de aprecio y hospitalidad, puedo mencionar instancias como cuando doña Paula nos vio llegar con un grupo, precisamente a la hora del almuerzo y de inmediato, como buena servidora pública de comedores escolares (ya retirada), corrió a su cocina y a la de sus hermanos y hermanas, quienes son sus vecinos, y nos confeccionó un almuerzo en lo que canta un gallo, allá en Canta Gallo. En otra caminata, un día de mucho sol y calor en la misma comunidad, los vecinos al vernos llegar cansados y sudorosos sacaron agua fría y hasta mangueras para aliviarnos. En La Guinea que queda al inicio de nuestro recorrido pero donde hay que subir una infernal JALDA mientras aun estamos de cuerpo frío, los vecinos nos animaron con gritos y aplausos al enterarse que proveniamos de la UPRA. La idea es que el sendero sirva de laboratorio a diferentes disciplinas académicas y no solo como actividad ambiental. En nuestra visión, además, queremos que no solo sea un instrumento recreacional e investigativo para la UPRA sino que deseamos desarrollarlo para todos los sectores. Estamos en vias de procurar una servidumbre de paso y desarrollar con la ayuda de otras entidades gubernamentales